jueves, 11 de abril de 2013

Sólo hay que cerrar los párpados y abrir los ojos

Me he prometido
no esperar en los semáforos
 como el que espera su sentencia de muerte,
caminar sin andarme por las ramas,
dormir la siesta entre los raíles,
 ahogarme en un vaso de whisky
para mantener la cordura.

 Me he propuesto
velarle los gritos a los teloneros del insomnio,
diseñarme un disfraz de payaso con los periódicos
del día en que terminó la guerra,
plantar versos en las macetas,
hacer equilibrismo por los trópicos de tu vientre
hasta masticarle las tripas al placer.

 Me he prohibido
liquidar el impuesto revolucionario del miedo
hasta ver sus pies por debajo de la puerta,
buscar muñecas decapitadas
por los arrabales de los vertederos,
andar de espaldas a la luna.

 Sólo hay que cerrar los párpados
y abrir los ojos.
Deponer las armas y armarse de orgullo.

 Y lo prometido es deuda.

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