miércoles, 13 de junio de 2012

Antes

ANTES de rebasar las fronteras de este verso,
procúrate una botella dulce de lágrimas de cuarenta y cinco grados.
Empápale las espinas de sus alambradas hasta que consigas ablandarle el corazón
o mézclalo, directamente, con su tinta para inyectártelo en vena.

Que no te coja confesado.
Deja que el perro del diablo se siente en tu sombra,
-hay que tener fieles amigos hasta en el infierno-
y te traiga en sus ladridos el aliento de tus difuntos.

Córtale los músculos con la mirada si te calienta los pies con mis miserias.
Úsalo de cinturón, de amuleto, de pulsera.
Béndate los ojos con él
si la fatiga empieza a abrir fuego en tu garganta.

Pero, ante todo, hazlo volar.
Antes de dejarlo desmayado sobre las sábanas donde lo encontraste.
Después de desabrocharle las heridas que le cosí con las cuerdas de mi guitarra.
Hazlo volar, simplemente,
volar.

Pruebas incriminatorias

Me he llevado tu ropa interior
y la mía.
He barrido todas las palabras
que anoche se cayeron de la cama,
te he dejado un verso
sintonizándose debajo de la almohada
y he hecho un barquito de papel
con tu foto de boda.
Te he dejado otra nota
junto al ordenador de tu marido,
y te cojí el último cigarrillo
que anoche resistió a mi emboscada...

Una velada exquisita.

Por cierto,
¿cuándo vuelve tu marido a trabajar por la noche?

No hace falta

No hace falta que nos citemos cualquier mañana de mayo
a los pies de un altar cualquiera,
entre vírgenes bañadas en oro
y lecturas del santo evangelio según San Mateo.

Te advierto que no acudiré a la cita.

No voy a consentir, bajo ningún concepto,
que intente vendernos amor eterno alguien que no supo amar,
que los dientes del piano nos corte las venas con su frío.
Que nadie brinde por nosotros,
que no nos hagan cómplices y vasallos de su historia.
Tú vestidita de porcelana
y yo con la lista de invitados debajo del brazo.

Las lunas de miel son más amargas
que las que encalé cada viernes por la noche contigo.

No hace falta, amor mío,
que nos citemos cualquier mañana de mayo
a los pies de un altar cualquiera,
-a ti y a mí nos sobran motivos para ir incendiando confesionarios-
ni que firmen nuestro amor
el pulso de las manos de dos testigos ajenos a nosotros.

La mujer del tiempo

Un tornado con nombre de niño
está haciendo escala en Florida.
Las mariposas están en peligro de extinción.

Hoy ha empezado oficialmente otra guerra mundial.

Se han encontrado restos óseos
del primer Australopithecus en la luna,
el frío de las oficinas se ha trasladado a la calle
y la venta de droga
cayó en el primer trimestre del año.

Demasiada mierda en el telediario de hoy.
Voy a masturbarme a costa de la del tiempo.

-Ahora vuelvo-.