martes, 18 de diciembre de 2012

                 

Para   follar   es   necesario   tener   espíritu   combativo
y   un   enemigo   enfrente   con   quien   fumarse   la   pipa   de   la   paz.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Cordón Umbilical


Febrero. Cádiz -Tacita de Plata-.
Gritos. Llantos. Cordón umbilical.
Puerta del Mar. Suspiros. Cabalgata.
Dieciséis. Domingo de Carnaval.

Jerónimo. Hospital. Ecos de risa.
Manos de matrona. Sangre y gotero.
Dolores. Placenta. María Luisa:
-aquí tiene usted un carnavalero-.

Nací. Viene a parar de madrugada,
con mis huesos de leche y de estrías,
al mundo que la historia me vendió.

Crecí. Amé. Cambié de coartada
para calentar con mis manos frías
las manos de la madre que me parió.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Se llamaba Ángel

                           Para Ángel Bancalero

Se llamaba Ángel y era el diablo
ataviado con ropas de mendigo,
sorprendido a los pies de un retablo
jugando al póker con el enemigo.

Se llamaba Ángel y era el rapsoda
que lloraba tinta por los suburbios,
adulterando un wiski sin soda
con lunas heladas y pasados turbios.

Se llamaba Ángel y era mi hermano.
Asceta bastardo del Simbolismo.
Profeta en tierra de Benamejí.

Hoy amaneció más temprano,
y antes que cayera otro día al abismo
quemé mi guitarra pensando en ti.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Causa y efecto

Vuelvo para cumplir con los desmadres
propios de tu causa y mi efecto,
para presentarme ante tus padres
como el yerno pluscuamperfecto.

Vuelvo para llevarme los cabellos
que anoche me dejé en la almohada,
y barrerte de la espalda, con ellos,
la pólvora negra de esta intifada.

Vuelvo como la lluvia a tu despensa.
Vuelvo como la carne al bisturí,
a enjuagarte las estrías con yodo.

Vuelvo para cobrar la recompensa.
Por eso mismo estoy aquí.
Por eso nunca me fui del todo.


                   Los  camellos  te  venden  el  cielo  a   precio  de  costo.

viernes, 26 de octubre de 2012

Las sombras de sus secuelas

El día en que Rousseau dejó de creer en el Ser Humano.
El día en que las ciudades perdieron su romanticismo.
El día en que crearon a Jesucristo.
El día que asesinaron a John Lennon.

El día en que mi vecina cambió de camisón.
El día en que nos tragaron las arenas movedizas
de la utopía.
El día en que me quedé con lo puesto
y te fuiste con todo lo que quedó.

Fueron días que no supieron volver a casa,
que vivieron más de la cuenta
y murieron antes de lo previsto.

Días que no tuvieron fecha.
Días de relojes desafinados,
de armarios precintados por amenaza de bomba.


Otro año nuevo más para este viejo mundo

Enero y sus nuevos propósitos
sorprendieron enamorándose a Febrero
en vísperas de carnaval.

Marzo esperó a que Abril volviera de su visita
con el psiquiatra.

Mayo cruzó por la calle
con amenazas de aguacero en el bolsillo de su camisa.
Junio despertó una mañana, tentando su homosexualidad, abrazado desnudo a Julio.

Agosto llegó con su receta para depresiones
de la farmacia de la esquina.

Septiembre regresó con sus libros de economía
debajo del brazo.
Octubre compró treinta y un días a los calendarios cocina.

Noviembre dijo que me perseguiría unos meses más.
Y diciembre hizo inventario de lo que no tenía,
colgó su sotana
y roció a Enero con gasolina 
para avivar las hogueras de las vanidades con sus nuevos propósitos.


Cayeron los días, los mitos, los meses
redundantes y silenciosos como gotas de un grifo mal cerrado.
Sin preguntar porqué, sin pedir perdón.

Otro año más que toca doblar y guardarlo en la maleta,
cerrarla como se abre la caja de pandora
y olvidarlas en el último rincón de la casa.

Otro año más
que pasó en el tiempo que he tardado en escribir este poema.

jueves, 2 de agosto de 2012

Con los pies sucios de andar por casa

                                                               (DESCUBRIENDO A ROGER WOLFE)
                                 Otro eterno adolescente borracho de la mejor calaña, fotografiado abajo.

Hoy se me vino a la cabeza el mejor verso en mucho tiempo,
pero ya lo había escrito Roger Wolfe diez años atrás.
Hoy me crucé con un amigo que sacaba dinero de un cajero,
y al que le debo treinta y cinco pavos desde hace dos años.
Se me acercó una estudiante en la puerta del instituto
a pedirme fuego y me habló de usted.

Hoy he leído el horóscopo con la resignación del que lee
un programa electoral.

Hoy estaba dispuesto a pasar hambre,
pero me esperaba un plato caliente
en una esquina de la mesa.
He visto una de esas películas de Antena 3
de los sábados por la tarde
y me ha hecho llorar.
Me he descubierto cuatro canas
abriéndose paso entre la espesura.
y he deseado la muerte a dos tertulianos del Sálvame.

Hoy me he fijado en el culo de la novia de mi amigo
y no está nada mal.

Quise aprender de aquellos que callan para otorgar,
hasta abominar de los que otorgan para no molestar.
Me han amenizado la cena las sirenas de una patrulla de policías.
Hoy caí en la cama con las sombras de mis antepasados
esculpidas en los párpados del alma.

Un día por el que nadie preguntará en los días venideros.
Un día con la anemia instalada de los márgenes de una página en blanco.
Un día sin pie de foto.
Un día menos. Un día más.
Un día con los pies sucios de andar por la casa.

Un día para olvidar.

Náufrago

                                         (DESCUBRIENDO A CHARLES BUKOWSKY)
                           El viejo adolescente borracho que aparece en la fotografía

Posó sus brazos sobre la barra de aquel suburbio
con las ansias de un náufrago
que encuentra un trozo de madera en medio del océano.
Perseguido por los acreedores de la locura,
-con la corbata desahogada a una cuarta del cuello-
y un enjambre de murciélagos
carcomiendo las cuencas de sus ojos.

-Póngame un trago de lo más fuerte
que tenga en esa estantería, caballero- dijo,
a la vez que apuntaba con su dedo al frente.

Después de barrer con la mirada
aquella cristalera, buscando un licor
a la altura de las exigencias del cliente,
agarró una botella de lejía
que la noche anterior
dejó en el último estante
y rebosó la copa
antes de acercársela a las manos
de aquel hombre oscuro y triste.

De un sorbo,
se encharcó la boca.
Cerró los ojos antes de que se le fuera la mirada,
como si una catana le hubiese atravesado las costillas.
Posó su frente sobre la barra
con la pasividad de un náufrago que espera en mitad del océano,
y se quedó dormido con una canción de los Rolling
que en ese momento sonaba en la sala.

-Nunca nadie hizo tanto por él, como aquel estudiante de Psicología
metido a camarero de fin de semana para pagarse la carrera-.

lunes, 23 de julio de 2012



                                  Esta  noche  lleva  ya  tres  días  de  retraso.

domingo, 22 de julio de 2012



                                      ,  soy  uno  de  esos  adictos  a  la  tinta.
                                                          
                                                                              -profana droga alucinógena-

sábado, 21 de julio de 2012


                           Hay  un  vacío  legal  en  tus  ojos
                                                                que  nadie  se  atreve  a  regularlo.

viernes, 20 de julio de 2012

Y menos de ti

No te fíes de los que madrugan los domingos,
de los comerciales que vistan de corbata,
de las dependientas que te sonrían mientras te envuelve los pantalones.

No te fíes de los abstemios, de los abogados,
de las tetas en las portadas del Interviú,
de las que les hablan a sus perros como a un recién nacido,
de los que van al gimnasio
ni de los que duermen desnudos.

No te fíes de los que tengan una bandera republicana en su habitación,
de las declaraciones de los jugadores al término del partido,
de Paquirrín en una despedida de soltero.
No te fíes de los que vallan al Rocío
y vuelvan del Camino de Santiago.

No te fíes de tu camello,
de las cuarentonas con las uñas pintadas de rojo,
de los periodistas deportivos y los analistas financieros.

No te fíes de los hippies con aiphone,
de los socialistas cantando La Internacional,
de los populares que dan la mano a los obreros en campaña electoral.

No te fíes de un antidisturbios si lo ves apuntándote al corazón.

No te fíes de ninguno de esos hijos de puta
-a mí no te valen ni para enemigos-.
Respira hondo, deja que el humo lama las paredes de tus costillas,
antes de que nos cobren un impuesto extraordinario por ello. 

Piensa en lo que tienes, antes que en lo que necesitas.
Sueña, estudia, huye, y vuelve a empezar,
pero no te fíes de nadie,
y menos de ti.

lunes, 16 de julio de 2012



                         Se  han  instalado  controles  de  velocidad
                                             en  la  cintura  de  los  relojes  de  arena.

martes, 10 de julio de 2012



             Es  necesario  tener  la  libertad  que  le  falta  a  los  sonetos

           Creo  en  el  sexo  como  único  camino  hacia  la  paz.
                                 
                                                       -¿Alguna  pacifista  que  quiera  alcanzarla?-
                                                                          

                     La   fe   no   mueve   montañas,
                                                               tan sólo es un efecto óptico.

domingo, 8 de julio de 2012

Sangrando por los codos

Tienes que marcharte cinco minutos antes de olvidarme.
Ajústale las manecillas al reloj
-después será demasiado tarde-.

Déjame encendida la despensa y la radio
que el silencio me huele a ti.
La guitarra dormida, las gatas en el tejado,
los espejos sin memoria.

Llévate tu primera colonia
-a las cortinas no le sientan igual que a ti-,
tu neceser contra el olvido,
tus aspirinas para el dolor ajeno,
tu hueco de la cama.

Dile a las fotos que aparten la mirada
cuando me vean aparecer por la puerta
sangrando por los codos
y con los ojos en erupción.

Recórtale los titulares al periódico
y empapela los desconchones de mi mente.
Miente, reza, silba, comulga...

Dime si sigues ahí
-con el alma forrada de carne y de huesos-.
Déjame algo suelto para tabaco,
y olvídate la humedad en las toallas
antes de que te marches sin haberte olvidado de mi.

miércoles, 13 de junio de 2012

Antes

ANTES de rebasar las fronteras de este verso,
procúrate una botella dulce de lágrimas de cuarenta y cinco grados.
Empápale las espinas de sus alambradas hasta que consigas ablandarle el corazón
o mézclalo, directamente, con su tinta para inyectártelo en vena.

Que no te coja confesado.
Deja que el perro del diablo se siente en tu sombra,
-hay que tener fieles amigos hasta en el infierno-
y te traiga en sus ladridos el aliento de tus difuntos.

Córtale los músculos con la mirada si te calienta los pies con mis miserias.
Úsalo de cinturón, de amuleto, de pulsera.
Béndate los ojos con él
si la fatiga empieza a abrir fuego en tu garganta.

Pero, ante todo, hazlo volar.
Antes de dejarlo desmayado sobre las sábanas donde lo encontraste.
Después de desabrocharle las heridas que le cosí con las cuerdas de mi guitarra.
Hazlo volar, simplemente,
volar.

Pruebas incriminatorias

Me he llevado tu ropa interior
y la mía.
He barrido todas las palabras
que anoche se cayeron de la cama,
te he dejado un verso
sintonizándose debajo de la almohada
y he hecho un barquito de papel
con tu foto de boda.
Te he dejado otra nota
junto al ordenador de tu marido,
y te cojí el último cigarrillo
que anoche resistió a mi emboscada...

Una velada exquisita.

Por cierto,
¿cuándo vuelve tu marido a trabajar por la noche?

No hace falta

No hace falta que nos citemos cualquier mañana de mayo
a los pies de un altar cualquiera,
entre vírgenes bañadas en oro
y lecturas del santo evangelio según San Mateo.

Te advierto que no acudiré a la cita.

No voy a consentir, bajo ningún concepto,
que intente vendernos amor eterno alguien que no supo amar,
que los dientes del piano nos corte las venas con su frío.
Que nadie brinde por nosotros,
que no nos hagan cómplices y vasallos de su historia.
Tú vestidita de porcelana
y yo con la lista de invitados debajo del brazo.

Las lunas de miel son más amargas
que las que encalé cada viernes por la noche contigo.

No hace falta, amor mío,
que nos citemos cualquier mañana de mayo
a los pies de un altar cualquiera,
-a ti y a mí nos sobran motivos para ir incendiando confesionarios-
ni que firmen nuestro amor
el pulso de las manos de dos testigos ajenos a nosotros.

La mujer del tiempo

Un tornado con nombre de niño
está haciendo escala en Florida.
Las mariposas están en peligro de extinción.

Hoy ha empezado oficialmente otra guerra mundial.

Se han encontrado restos óseos
del primer Australopithecus en la luna,
el frío de las oficinas se ha trasladado a la calle
y la venta de droga
cayó en el primer trimestre del año.

Demasiada mierda en el telediario de hoy.
Voy a masturbarme a costa de la del tiempo.

-Ahora vuelvo-.

martes, 22 de mayo de 2012

(De)Vuelvo

Hoy. Diecisiete de octubre
–dos de junio según los calendarios-,
con un dolor de muelas limándome el cielo
de la boca del estómago,
con las venas cansadas y barro en los talones,
vuelvo dispuesto a todo.

A vengarle la muerte a la muerte,
a desencajarme las clavículas y llorar con los brazos en cruz,
a vestirme de domingo todas las mañanas de miércoles
y estar en todos lados menos en mí.
Armado hasta los dientes
y esperando el olor a pólvora para atacar.

Las calles huelen a cerrado.
El periódico de hoy viene con noticias de ayer.
Hay una pareja deshaciéndose a reproches
en la puerta del juzgado,
uno fuma nervioso, el otro llora sin dejarse querer.

Censaron todos los latidos de la ciudad por miedo a una posible rebelión,
y expropiaron al deseo de su hábitat natural
para convertirlo en sangre de Cristo.

Pero son las doce y media
y aún nos queda toda la noche por delante
para mecer los latidos de los relojes con las agujas del corazón
y bebernos lo que destila el tiempo en el rostro
que asoma por encima de mi hombro en el espejo.

Para vestirme de verano todas las mañanas de marzo.
Y volver dispuesto a todo, para volver a quedarme sin nada.
Hoy. Veinte de noviembre
-dos de junio según los telediarios-.

lunes, 23 de abril de 2012

Contra las dos Españas


Es hora de tejer pasamontañas,
es hora de declararse en rebeldía,
afilar con los dientes las guadañas
repicando campanas de agonía.

Es hora de arrancarnos las pestañas,
colorear las nubes con sangre fría,
para atentar contra las dos Españas
haciéndole cuernos a la policía.

Encalar de gritos la carretera,
vengar las ansias de yernos consortes,
levantarse en almas contra el futuro.

Es hora de aguardar en la trinchera,
de disolver, de un plumazo, las Cortes
fumigando el Congreso con cianuro.